No a las injusticias
20 de Marzo de 2008

 

Hoy es Jueves Santo, y anoche en mis ratos de insomnio, pensaba sobre el V aniversario de la guerra sobre Iraq. Todo el día de ayer escuchaba y veía en los medios de comunicación, las cantidades de muert@s: que si decenas de miles, que si cientos de miles. ¿Como se pueden variar tanto las cantidades del horror, de la muerte, de la mentira, del hambre, de la sed, de la oscuridad, etc.etc.?
¿Por qué? Hace meses estoy oyendo que el petróleo vale a ciento y pico dólares el barril, unos días baja algo y otros sube. Creo que hace cinco años valía treinta y siete dólares, ¿que ha pasado? Yo no es que entienda mucho de finanzas, pero hay una variación bastante gorda, no hay que ir a Salamanca a estudiar para ver qué ocurre. Hubo algunos políticos que casi aseguraban que iba a bajar el crudo castigando fuerte a Iraq. Pues no ha sido así. ¿Quién no sabe lo de las armas de destrucción masiva?, ¿dónde están?
Esos señores políticos creo que fueron tres, los que firmaron la guerra; una de las más espantosas que ha habido, por los muertos y lo que conlleva, como cuatro o cinco millones de personas que están refugiadas en países limítrofes, y la destrucción de miles de edificios, por cierto a algunos les vendrá bien la reconstrucción del país y el reparto de la tarta que habla de cifras astronómicas.

Por mi parte antimilitarista no defiendo ninguna guerra, como es natural, pero sí creo que hay unos responsables que se han confundido, y nunca han condenado la masacre, ahora que está tan de moda esa palabra de “condenar”, al revés, siguen diciendo que volverían a hacerlo en caso de repetir la misma acción, es decir, que a quien corresponda, habría que pedirle que se responsabilicen de esta brutalidad; otros con mucho menos delito están a la sombra “pa” unos años. Aquí no vale el refrán de que “el tiempo lo cura todo” ni “el agua siempre busca su cauce”, aquí huele mucho a muerte y a tragedia, y creo que la injusticia es muy grande, pero siempre hay varias maneras de medir a las personas en estos casos, y otros muchos.
Hay quien dice que ahora es cuando funciona en Iraq la democracia, aunque hayan muerto l@s que sean, que ha merecido la pena y ahora es cuando hay libertad. Colgaron a Sadam Hussein y yo creía que iba a concluir la ocupación pero ahí está. Hoy es el día para “reflexionar “, deberían confesarse y seguir con la hipocresía que es lo suyo. De una vez por todas, deberían abandonar esos países, tales como Kosovo, Afganistán, Palestina, Líbano, Haití, Chechenia, etc. Y no llegar ni tan siquiera a Irán y dejarles tranquil@s, ¿que tienen armas nucleares?, también las tienen Francia, Estados Unidos, India, Pakistán, etc. Etc. Pero ¿que pasa? ¿estos son de otra pasta? ¿Alguien me lo puede explicar?
Lo peor de todo es que nos tocará pagarlo a l@s mism@s de siempre y eso no es así, que lo paguen de su bolsillo l@s polític@s, que están en el ajo.
Me gustaría por lo menos soñar algún día, que ya no habrá más guerras por ninguna parte del planeta, “los sueños, sueños son”.
Y ahora que estamos en Semana Santa, no estaría mal que la Iglesia recordara cuál es el quinto mandamiento a sus feligreses, al parecer se le ha olvidado. Pero como he dicho anteriormente, hay varias clases de muert@s, que se lo digan a la familia Couso o Anguita, ¿o estos no son de Dios?,¿ o acaso no es esto terrorismo?, perdón, se me olvidaba que estos casos son “daños colaterales” como si se matara sin querer.
No venimos al mundo para morir de esa manera y repito, no he oído a algún@s políticas condenar esta guerra, que lleva un lustro, y al parecer ya nos parece normal, que todos los días huela a muerte.“Gastos militares para causa sociales” “No a las guerras”

S@lud.

Luís Santadaría.

5 comentarios | Añadir comentario

  1. Pablo Guerrero, ja! - 27/03/2008 a las 18:41

    Se nota la mano de Juanjo, necesaria en este tipo de blog para darles contenido y significantes….
    gracias por estar ahí

  2. Malatesta - 28/03/2008 a las 12:08

    Luis, hay “personas” que sus sentimientos están en los bolsillos y le dan más valor al € o al $ que a las vidas humanas.

    Salud y sigue dándonos estos escritos para reflexionar.

  3. ángel - 29/03/2008 a las 0:04

    Bien te he visto Luis.

  4. santi - 30/03/2008 a las 17:38

    Así son las cosas Luis. La guerra es un negocio, como lo es fabricar armas, etc. Todo se limita a que unos pocos sigan engordando su insaciable estómago de pichiglas a costa de la inconsciencia y desidia colectiva.
    Las guerras, queramos o no, las alimentamos todos, como alimentamos a las operadoreas de telefonía móvil, como alimentamos a esas otras guerras olvidadas, las que se hacen para dominar el nuevo mineral estratégico “coltan” creo que se llama, imprescindible para hacer los ordenadores con los cuales, mira tu por donde, ahora nos comunicamos casi más que a viva voz.
    En fin, los conscientes somos pocos y lo tenemos más jodido, por el agravante de que nos damos cuenta. Los que están en el nirvana, del tipo que sea, incluso el consumista, no caen en estas historias, no se las plantean, no sea que al final, también les vaya a hacer daño.

  5. Juanjo - 8/04/2008 a las 1:29

    Anda, Luis, que estás en línea. ¿Quién lo diría? Hoy lunes hemos coincidido en el debate sobre participación en movimientos sociales en Salamanca y me acordé de aquellas grandes manifestaciones. Es significativo que el gobierno de entonces no se doblegara al clamor de millones de personas, como también que el movimiento antimilitarista de este país no participara de esas demostraciones de NO A LA GUERRA. En su lugar se fueron a las bases militares, invitando a la gente a que tomara estos territorios como propios, a realizar inspecciones ciudadanas por si acaso las armas de destrucción masiva estuviera allí. Hubo millones para una cosa y apenas algunos cientos para la otra.

    La capacidad de riesgo que podemos asumir depende en gran medida del miedo a salirnos del carril que dirige nuestras vidas, de esta mercadería del “esclavocambio”. Hay más medidas, claro.

    El adocenamiento continúa. Y no se me quita de la cabeza al “sinescrúpulos” rastafari que me cogió a dedo recién empezada la guerra, que vivía de vender marihuana y justificaba la guerra porque le bajaría el precio del petróleo. Veintipocos años tenía. Lástima que no hubiera nacido en Bagdad.

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